Descubra cómo la marca, el diseño y las pequeñas actitudes hacen que cualquier producto sea inolvidable a los ojos -y los corazones- de los clientes.

¿Te has preguntado alguna vez por qué algunas marcas pueden cobrar con orgullo más por algo tan simple como una taza de café? Fíjate en el gráfico anterior: muestra cómo cambia el valor del café cuando dejamos de vender solo el producto y empezamos a ofrecer una experiencia real.
Este gráfico no trata sólo del café. De hecho, ejemplifica la evolución de cualquier negocio: empezamos vendiendo materias primas, luego productos, ascendemos a servicios y finalmente llegamos a la cúspide, las experiencias memorables. Y es precisamente en este vértice cuando entran en juego el diseño y la marca, porque es entonces cuando una marca entiende realmente cómo deleitar al cliente hasta el más mínimo detalle.
Como señala Ellen Lupton, cuando compramos un servicio, estamos adquiriendo un conjunto de actividades diseñadas para nosotros. Sin embargo, cuando compramos una experiencia, estamos pagando por vivir una serie de acontecimientos notables, cuidadosamente diseñados por la empresa para implicarnos y comprometernos de forma personal, casi como si participáramos en una obra de teatro.
¿Ha pensado alguna vez que su marca no se limita a vender, sino que crea recuerdos? Imagine que sus clientes vuelven, le recomiendan, se convierten en fans, todo porque usted ofrece mucho más que un producto: ofrece implicación, emoción, historias. El diseño, bien alineado con la identidad de marca, es el billete de oro para establecer el valor percibido, la autenticidad y la diferenciación. Este es el verdadero salto entre las empresas ordinarias y las marcas inolvidables.
¿Y dónde se encuentra ahora su marca en este gráfico? ¿Cree que está preparada para convertir productos y servicios en experiencias extraordinarias?
Como cada negocio tiene su propia identidad, aquí en vers.ag ayudo a las empresas a construir ese puente: posicionamiento, identidad, branding, todo para que la historia de su marca no sólo sea recordada, sino realmente vivida por el cliente.
Otro punto importante es comprender la cadena de acciones que puede generar una estrategia bien elaborada. A veces, un simple mensaje de WhatsApp, ya sea un “buenos días” o un saludo creativo, ya forma parte del universo de la marca. propósito, así como todos los demás puntos de contacto con el público.
Al principio de un trabajo, me gusta ir más allá de los análisis superficiales. Me pongo en contacto con el servicio de atención al cliente de la marca, visito las instalaciones, observo todo el entorno, todo para vivir realmente la experiencia que se ofrece. Hablar con los clientes actuales también suele aportar información valiosa sobre dónde residen los éxitos y los aspectos mejorables.
Una estrategia bien construida convierte los productos y servicios en experiencias que impulsan el éxito de la marca.
Y para usted, ¿qué marca marcó más su memoria con una experiencia inolvidable?